Parece sencillo. Son palabras. “Te quiero”.

Tal vez eres de lxs que piensas que es más importante demostrarlo que decirlo. Sí, es importante que a través de nuestros actos reflejemos ese amor, pero todos, sobre todo nuestrxs hijxs, necesitan que se lo digamos.

Si no estás muy acostumbrado/a a escucharlo, tal vez te resulte complicado al principio, quizás te suene raro, pero como en todo, con la práctica irás mejorando.

¿Cuál es el mejor momento para un “te quiero”? ¡Cualquiera! Pero sobre todo aquellos instantes en los que “a priori” consideramos que no se lo merecen.

¿Conoces la frase “Quiéreme cuando menos me lo merezca, porque será cuando más lo necesite”? Esto es algo, que aunque nos cueste, deberíamos tener presente en momentos “complicados”. Cuando se enfadan, cuando hacen lo contrario de lo que les pedimos, cuando tenemos esa sensación de que “no se aguantan ni ellos mismos”, cuando están cansados y no atienden a razones, etc. Es entonces cuando más nos necesitan, cuando nos están pidiendo a gritos que les queramos tal y como son.

Sí, lo sé, no es nada fácil. Tenemos que lidiar con su enfado y con el nuestro. Pero al fin y al cabo nosotrxs somos el adulto de la relación, y el que debería tener las herramientas necesarias para gestionar este tipo de situaciones y abordarlas desde la calma.

Y si no somos capaces, si nos sentimos desbordados y somos conscientes de que no hemos actuado con ellxs como nos hubiera gustado, es importante que nos disculpemos, que les hagamos saber que a veces nos equivocamos, que nos ponemos nerviosos y perdemos el control de la situación. Trasmitirles que nosotros tampoco somos perfectos, que también nos podemos equivocar y tener un mal día es fundamental para evitar esa figura tan irreal de madre/padre perfecto, que tan solo les transimitirá una sensación constante de perfeccionismo y autoexigencia.

El momento de acompañar a nuestrxs hijxs a la hora de dormir suele ser un instante perfecto para hablar de lo que hemos hecho y vivido durante el día. Repasar las experiencias positivas y negativas les ayuda descansar más tranquilxs, sin “nada pendiente”. Cuando nos hemos equivocado, no hemos sabido afrontar alguno de sus enfados y tal vez les hemos gritado, es tiempo de hablarles sobre ello, de pedirles perdón y recordarles cuanto les queremos, lo maravillosos que son y lo felices que nos hace ser su madre/padre.

Aunque sean muy pequeños, aunque todavía no hablen y creamos que no nos entienden, no pierdas esa oportunidad diaria de decirle a tus hijxs cuánto les quieres.

El día que sean ellxs lxs que te lo digan a tí, te aseguro que sentirás que merece la pena.

 

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