Este mes de marzo he comenzado por redes sociales con “Hablamos de…”, unas publicaciones a partir de las cuales pretendo que me hagáis llegar vuestras dudas sobre temas concretos que iré planteando semanalmente, y que culminaré con un post cuando considere que ampliar y recoger esa información en el blog puede ser interesante.

El primer tema que he planteado es el que da título a este post: “Primeros días en la lactancia materna”.

¡Qué difícil nos suele resultar enfrentarnos a nuevas experiencias de las que apenas tenemos referencias! Es algo que pasa habitualmente con la lactancia materna, aunque en los últimos años las mujeres estamos tratando de darle más visibilidad y existen numerosos grupos de lactancia a los que podemos acudir incluso estando embarazadas, o en esos primeros días de dudas y desconcierto.

“¿Tendré suficiente leche?” “¿Me dolerá?” “¿Sabré colocar al pecho a mi bebé?”; son dudas frecuentes en estos primeros días entre otras muchas.

Con este post pretendo, de forma resumida, contarte qué puedes esperar de esos primeros días (5-7 días desde el nacimiento de tu bebé) y reducir de algún modo esa incertidumbre, miedos y dudas que suele acompañarnos en el postparto inmediato en torno a la lactancia materna. Puedes ampliar información a través de páginas como Alba Lactancia Materna, aplicaciones como Lactapp, y libros como “El arte fememino de amamantar”, “Un regalo para toda la vida” y “Somos la leche”.

Producción de leche, ¿cuándo comienza y por qué?

El pecho materno produce leche antes incluso de que nazca nuestro bebé. Es la denominada “primera leche” o calostro, la cual es más que suficiente para alimentar a nuestro bebé los primeros día de vida, además de ser fundamental para su protección inmunológica, tan necesaria tras la salida al mundo exterior.

La llamada “subida de la leche” suele producirse a partir de las 48h-72h tras el parto, y es el desprendimiento de la placenta del útero la que genera que el cuerpo reciba esta “orden” de comenzar a producir leche.

Por supuesto es también imprescindible que exista succión por parte del bebé para que la producción de leche sea adecuada a sus necesidades de alimento (en caso de separación sería necesaria la extracción manual o mediante sacaleches para suplir esta falta de succión del bebé).

Por lo tanto, también en una cesárea hay leche materna para alimentar a ese bebé recién nacido y se producirá la subida de leche con normalidad. 

Número de tomas y duración.

Una lactancia a demanda es la que va a garantizar una producción adecuada (a las necesidades de nuestro bebé) de leche materna. Los primeros días deberíamos controlar que nuestro bebé hace mínimo unas 10-12 tomas en un periodo de 24 horas; por lo menos hasta que recupere el peso de nacimiento y comprobemos que tanto sus deposiciones como su evolución del peso es correcta.

Si tenemos un bebé “dormilón” tendremos que despertarle. Pese a lo que habrás oído más de una vez, el sueño no les alimenta.

Deposiciones y peso, la clave.

Es fundamental que nuestros bebés recuperen el peso de nacimiento transcurridos los primeros 15 días desde el parto. Digo recuperen porque es normal que pierdan algo los primeros días (en torno a un 10%).

Pero, ¿cómo puedo saber que mi bebé está comiendo suficiente y va recuperando ese peso perdido? Las deposiciones son la clave. El peso es un buen indicador, pero no de forma diaria, ya que sufren muchas oscilaciones y podemos volvernos un poco locas. Con las revisiones pediátricas en las que van controlando la evolución del peso, sería más que suficiente. Mientras tanto, son las deposiciones las que nos van a ir dando la pista de lo que “está entrando”. Además de observar que mojen los pañales de pis, es fundamental que observemos cómo van evolucionando sus cacas. Durante el primer mes, mes y medio, un bebé amamantado tiene que hacer caca sí o sí.

Las primeras 48h aparecerá el meconio (pegajosa, de color negro y muy difícil de limpiar), que irá evolucionando hacia unas cacas color verde bosque y posteriormente color mostaza.

Consideraremos que nuestro bebé ha hecho caca cuando la deposición sea mínimo del tamaño de una moneda de dos euros. El número de cacas irá aumentando, dos el segundo día y tres o más a partir del tercer día, cantidad esta última que se mantendrá hasta el primer mes, mes y medio de vida.

Por supuesto habría que valorar el tamaño del “regalo”, es decir, si hace solo una vez al día pero le rebosa el pañal, cuenta como 3 (o 4).

La segunda noche.

El bebé que apenas lloraba, que había dormido plácidamente la primera noche, de repente, solo quiere estar en la teta, llora, parece desesperado. Y entonces, nosotras, nos tememos lo peor: no tenemos leche. Claro, como no nos ha subido todavía, se queda con hambre. Así que decidimos darle un biberón para que “no sufra” más.

Pues bien, el hecho de que nuestro bebé se comporte así no tiene que ver con nuestra producción de leche, sino con que está adquiriendo consciencia de que ya no está en el útero materno, y empieza a tener sensaciones desagradables (calor, frío, hambre, sueño, el roce de la ropa y el pañal), hasta entonces desconocidas. 

Si le ofrecemos el pecho a demanda, nuestra leche es suficiente para alimentarle, incluso aunque aún no se haya producido la “subida”. El estómago de un bebé recién nacido es muy muy pequeño, y el calostro cubre completamente sus necesidades.

El contacto como necesidad básica.

Me parece importante recordar que el pecho no es solo leche. Nuestro bebé además de alimentarse hace otras muchas cosas cuando está “a la teta”. Se siente calentito, protegido, puede oler y sentir a mamá, le ayuda a termorregularse, en definitiva, está muy muy agusto. Y no, no se acostumbran a los brazos, ni a la teta, ni nos usan “de chupete”. Estas “costumbres” vienen de fábrica y son básicas para todos los bebés del mundo.

¿Es normal que duela?

No, dar el pecho no duele.

Sí es cierto que los primeros días de lactancia, algunas mujeres podemos sentir como un ligero “pellizco” cuando el bebé se engancha al pecho, pero es algo más que soportable y que dura un instante.

Si durante las tomas sientes dolor, se trata de una señal de alerta. Acude lo antes posible a un grupo de apoyo a la lactancia o a una asesora que te ayude a solucionarlo lo antes posible.

Apoyo logístico y sostén emocional.

La lactancia requiere tiempo. Todo es nuevo y tanto nuestro bebé como nosotras mismas necesitamos un “periodo de adaptación”, de conocernos y entendernos para poder acoplarnos lo mejor posible.

Las primeras semanas es fundamental contar con apoyo tanto logístico como emocional para poder establecer  la lactancia y el vínculo con tu bebé, sin tener que estarte preocupando por limpiar, preparar comidas o ir a comprar.

Si alguien te pregunta si necesitas algo, o qué te pueden regalar, pide tuppers de comida, que vayan a hacer la compra por tí, o te ayuden con la casa, otros hijos y/o mascotas. Te aseguro que lo agradecerás enormemente.

 

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