Este post surge de una conversación con una amiga, en la que hablábamos de los extremos de ser madre. Extremos entre los que normalmente nos vemos obligadas a elegir a la hora de criar a nuestrxs hijxs.

La baja por maternidad, como sabrás, es de 16 ridículas semanas en nuestro país, y una vez superadas y cuando comienzas a disfrutar realmente y a entender al recién llegado, te ves obligada a elegir (si es que tienes la posibilidad de elegir), entre incorporarte de nuevo a trabajar o permanecer junto a tu hijx.

Incorporarte de nuevo a tu puesto de trabajo, significa dejar a tu hijo con alguien cercano (familia o amigos) o bien en algún lugar creado para este fin (guardería, escuela infantil, casa amiga, etc.).

Si por el contrario, decides quedarte en casa con tu bebé, continúas con esos días de crianza intensiva, en los que permaneces junto a él/ella 24 horas, gran parte del tiempo en soledad.

Y, ¿qué es lo natural?

Cuando hablo de lo natural, me refiero a lo que esperamos como individuos de la especie humana. Desde luego, está claro que lo natural para nuestrxs hijxs es que permanezcamos junto a ellos, principalmente durante los primeros 9 meses o primer año de vida.

Pero, para nosotras como madres, ¿qué es lo natural? ¿Volver a trabajar? ¿Criar en soledad?

Las posibilidades que nos ofrece nuestra sociedad al convertirnos en madres, no se adaptan a nuestra realidad como especie ni a las necesidades de madres e hijxs.

No es natural tener que dejar a nuestro bebé de 4 meses a cargo de otras personas, igual que tampoco es natural cargar con el peso de la crianza a nuestras espaldas.

Hace un tiempo, leí una frase de Laura Gutman que se me quedó grabada, y es que «para criar un hijo, hace falta una tribu entera». Y esa es nuestra realidad.

Quedarnos en casa con nuestrxs hijxs es beneficioso para ellxs, o no,… Porque, ¿que tan beneficioso es para un bebé o niño pequeño una madre desbordada que necesita sostén y apoyo tanto logístico como emocional? ¿Podemos beneficiar a nuestrxs hijxs de nuestra presencia cuando tenemos una necesidad no cubierta de ser sostenidas, cuidadas y acompañadas en el ejercicio de nuestra maternidad?

La clave es que el sistema evolucione, que la baja por maternidad se amplíe, y que cada vez más se instaure en nuestra sociedad el concepto de tribu, el crear una red de apoyo y de confianza de familias sobre la que podamos sostenernos y que nos impida caer.

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