Hay una frase que se me quedó grabada al leer un libro de Laura Gutman hace un par de años, y es que «para criar a un/a hijo/a hace falta una tribu entera».

Tribu inexistente en la sociedad en la que vivimos.

Porque estamos educados en la independencia y en el no necesitar de nada ni de nadie.

Sociedad consumista que nos empuja a comprar de todo, precisamente porque así, no tendré que pedir nada a nadie.

Una realidad irreal.

Una realidad que te abofetea al convertirte en madre.

Sola, entre cuatro paredes, con un bebé con demandas constantes y urgentes.

Sola, con un bebé que apenas ha dormido en toda la noche, por lo que tú tampoco.

Sola, sin poder ducharte ni apenas comer, hasta que tu pareja vuelve tras una jornada eterna fuera de casa.

Sola, rodeada de ropa sucia, o limpia esperando ser doblada y guardada.

Sola, las lágrimas resbalan hasta tus labios, saladas; acompañando las de tu hijx.

Y sola, sales a pasear con tu bebé. Y te cruzas con otras madres, solas, paseando con sus bebés.

Y las miras de reojo y te preguntas si esconden tu misma realidad.

Solas. 

Vecinos y vecinas a los que apenas conocemos.

Amigas y amigos con los que apenas conseguimos cuadrar algunas horas al mes para abrazarnos y hablar atropelladamente para ponerlos al día de lo ocurrido las últimas semanas.

Familia que tiene sus propias ocupaciones y ritmos. Familia que se asoma de vez en cuando a tu soledad y tiñe de gris el negro por un momento.

 

Estamos todos conectados. Eso dicen.

Mi mejor amiga vive en Colombia y puedo hablar con ella a diario, enviarnos fotos y vídeos, ser testigos virtuales de como crecen nuestrxs hijxs.

Pero no puedo abrazarla. Ni ella a mi.

No podemos tomar un café, ni encargarnos de lxs hijxs de la otra, mientras esta se da un baño o va a comprar tranquila.

 

Pero tampoco puedo abrazar a esa amiga que vive a cinco minutos de casa, porque nuestras vidas no cuadran, ni mi ritmo de cuidados con su ritmo de trabajo.

Estamos todos conectados. Eso dicen.

Pero criamos solas.

(Si con suerte podemos decidir criar y no delegar los cuidados.)

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