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Las navidades se inauguran oficialmente el 24 de diciembre, Nochebuena.

Y puede, que si tienes un bebé o hijo/a pequeño/a, las noches sean de todo, menos buenas.

Navidad significa visitas, viajes en algunos casos, cambio de ritmo, de ambiente, «mogollones», familia y amigos/as que quieren mucho a nuestros hijos e hijas y en ocasiones invaden su espacio vital cogiéndoles demasiado o hablándoles demasiado alto.

Pues eso, demasiado.

Los bebés y niños/as pequeños/as tienen un sistema nervioso inmaduro, que se sobrecarga muy fácilmente, y por lo tanto, un exceso de estímulos sonoros, visuales y táctiles, pueden saturarles más de lo que crees.

Un bebé o niñ@ con el sistema nervioso sobrecargado puede manifestarlo de diferentes formas:

-Nervios, llanto, agotamiento que no cesa porque es incapaz de relajarse y conciliar el sueño, y por lo tanto un bucle infinito complicado de acompañar y solucionar.

-Despertares, terrores, noches infinitas y agotadoras para todos.

También pueden combinarse y tener un poco de todo.

Y, ¿entonces? ¿Nos quedamos en casa sin hacer planes navideños?

Si eres de las que no conectas nada con estas fiestas, probablemente te vendría bien que te dijera que sí. Y oye, entre tú y yo, lo puedes utilizar como «excusa».

Pero no, no hace falta aislarse, sino tomar unas medidas preventivas en favor del bien común. O no, pero siendo conscientes de que asumís las posibles consecuencias.

Estas medidas preventivas consisten en adaptarnos dentro de lo posible a las necesidades de nuestro bebé. 

Por ejemplo, que las cenas (Nochebuena y Nochevieja) sean en nuestra casa, así estará en su ambiente y podremos acostarle a una hora medio decente y una vez dormido continuar con la cena y sobremesa.

Que la cena sea en vuestra casa no tiene que significar que cocinéis vosotros, claro. Los invitados pueden aportar sus tupers gustosamente.

Si cenáis fuera, podéis iros a casa antes de lo que os gustaría o favorecer que vuestro bebé o hijo/a pequeño/a duerma un rato. Lo malo de esto, es la posibilidad de que se os despierte en la operación «vuelta a casa». Así que tal vez, quedaros a dormir en el lugar del evento, si es posible, también estaría bien.

Si tenéis un bebé pequeño y queréis favorecer que esté tranquilo, se duerma, y que no «pase de mano en mano», utilizar un portabebés es sin duda la mejor opción. Sobretodo si estáis en casa ajena con mucha gente, o en un restaurante. Los hay «muy monos» si quieres algo especial para eventos.

¡Ojo! No todos los niños y niñas viven igual este tipo de ocasiones. Aquí influye mucho el temperamento y también la edad (cuánto más pequeño, más inmaduro su sistema nervioso).

Solo me queda desearos felices fiestas, repletas de noches buenas (con pocos despertares a poder ser).

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